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MALDITA CIENCIA

11 afirmaciones falsas sobre la pandemia y la vacuna contra la COVID-19 que difunde Natalia Prego

Publicado viernes, 22 enero 2021
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COVID-19
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Literatura científica

Desde que empezó la pandemia de COVID-19 hemos desmentido en varias ocasiones afirmaciones negacionistas y desinformadoras sobre la enfermedad, el proceso de transmisión, los test que se utilizan para diagnosticarla, las medidas de prevención y, ahora, sobre las vacunas que buscan detenerla.

Muchas de esas esas afirmaciones provienen de una persona llamada Natalia Prego, médica de familia colegiada en Pontevedra.

No es verdad que los alérgicos no deban vacunarse

Prego afirma que las personas "con hipersensibilidad y alergias" no deben vacunarse contra la COVID-19, pero esto no es verdad. En un primer momento, en Reino Unido se pidió que no acudiesen a vacunarse personas con "reacciones alérgicas significativas", es decir, aquellas personas que hayan sufrido un shock anafiláctico o a las que se haya recomendado llevar encima una inyección de adrenalina.

En la guía con preguntas y respuestas sobre la vacunación publicada por el Ministerio de Sanidad se dice que la vacuna está contraindicada para "las personas con historia de haber tenido reacciones alérgicas graves (por ejemplo, anafilaxia) a algún componente de la vacuna" (sos componentes se pueden consultar aquí) mientras que en personas que hayan sufrido reacciones alérgicas a otros medicamentos la vacuna debe aplicarse con precaución, manteniéndolas en observación durante 30 minutos tras su aplicación. "La vacunación no está contraindicada en personas con alergias alimentarias, a animales, insectos, alérgenos del ambiente, látex u otras alergias."

No, no hay ninguna evidencia de que las vacunas contra la COVID-19 causen esterilidad

Otro bulo que ya hemos desmentido y que Prego difunde es que la vacuna de Pfizer podría producir esterilidad. Pero no hay evidencias científicas de que esto sea así. Una de las estrategias de las vacunas contra la COVID-19 tiene que ver con una enzima llamada ACE2. Esta enzima está presente en tejidos de las vías respiratorias y forma parte del mecanismo que el coronavirus utiliza para entrar en esas células. Así que las vacunas tratan de encontrar una forma de impedir ese mecanismo. La enzima ACE2 se encuentra también en otras zonas del cuerpo, entre ellas los testículos. Por eso alguna gente asegura que la vacuna va a provocar esterilidad en masa.

No hay ninguna evidencia que apoye esta teoría. Aunque la vacuna se base en esa enzima eso no quiere decir que vaya a eliminarla o a inutilizarla. “Si una vacuna induce anticuerpos neutralizantes, éstos van a impedir la unión de la proteína de la espícula del virus a la ACE2 de las células", explica a Maldita Ciencia Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología. Además no hay ninguna mención a problemas de fecundidad como parte de los efectos secundarios de las vacunas en los informes sobre los ensayos clínicos que se han publicado hasta el momento ni tampoco se ha registrado como un posible síntoma o secuela de la COVID-19.

No, no hay evidencias de que las vacunas vayan a afectar la formación de la placenta y producir abortos

También hemos oído a Prego decir que la vacuna contra la COVID-19 puede causar abortos, pero no hay evidencias científicas de que esto sea así.

El razonamiento tras este bulo, que también hemos desmentido, es que uno de los segmentos de la proteína S del coronavirus "se asemeja mucho" a la sincitina-1, una proteína humana que está codificada en el cromosoma 7. La proteína sincitina-1 cumple una función de formar la placenta inicial y supuestamente la proteína S de la vacuna "va a desrregular esta función. Se van a producir abortos". Pero no hay pruebas de que sea así.

Zuñiga no ha comparado la secuencia de ambas proteínas y de los genes que las codifican pero aclara que "si hay un pequeñísimo fragmento que se parece, es por azar, porque si uno compara secuencias de proteínas siempre hay fragmentos cortos que se encuentran en múltiples proteínas, sin que eso tenga mayor relevancia". En este enlace puedes ver la estructura y la secuencia de la proteína S del coronavirus y de la sincitina-1 humana.

"La proteína S, al menos la de las vacunas, no puede tener efecto en los embarazos. No tenemos datos suficientes sobre infección por coronavirus en embarazadas como para saber si la infección con el virus (precisamente lo que las vacunas tratan de evitar) puede tener algún efecto sobre el embarazo", aclara Sonia Zúñiga.

No es cierto que esta vacuna esté basada en la "manipulación genética"

Otro bulo habitual que Prego ha difundido es que las vacunas contra la COVID-19 como la de Pfizer o la de ModeRNA están basadas en la manipulación genética, pero esto no es así. Estas vacunas, llamadas de ARN mensajero, funcionan introduciendo una molécula de ARN en nuestro cuerpo que lleva las instrucciones para que nuestras células produzcan una proteína característica del virus que entrene a nuestro sistema inmune para defenderse contra él.

Como explicaba a Maldita Ciencia Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "al utilizar ARN mensajero estas vacunas le están proporcionando a las células las instrucciones para que estas fabriquen proteína S del coronavirus. Nada más. Estas moléculas de ARN mensajero son extraordinariamente lábiles [frágiles], y desaparecen muy rápidamente tras ser usadas para producir proteína S. Por eso hay que mantenerlas congeladas a tan baja temperatura".

Montoliu descartaba que estas moléculas vayan "a insertarse en nuestro ADN, que sería la única manera de que nuestras células acabaran modificadas genéticamente, es decir, que se convirtieran en transgénicas. El ARN se administra, se usa y desaparece, se destruye y degrada por la propia célula, y ahí acaba su viaje".

La fase 4 de las vacunas siempre se realiza tras su aprobación

En algunos contenidos hemos oído a Prego denunciar que la fase 4 de la investigación de las vacunas contra la COVID-19 se va a realizar experimentando en humanos después de que sean aprobadas. Lo que no dice es que la fase 4 de investigación de las vacunas es precisamente la fase de seguimiento una vez que la vacuna está aprobada y se aplica masivamente.

Aquí explicábamos el proceso de investigación que debe seguir una vacuna para ser aprobada. En ese texto contábamos que existe una última fase de experimentación clínica, llamada Fase 4: el medicamento está ya en comercio y se utiliza a gran escala. Objetivo de esta fase es monitorizar los efectos secundarios del fármaco, sobre todo los más raros, que pueden observarse sólo cuando el medicamento es utilizado a gran escala.

La PCR no da muchos falsos positivos y no es inespecífica

Según Prego, "la PCR da muchos falsos positivos" porque "amplifica el material genético del virus" y es "inespecífica". Pero no es así.

José Manuel Bautista, catedrático de Biología Molecular que coordinó el laboratorio de detección COVID-19 de la Universidad Complutense de Madrid, explica que "no es cierto que la PCR que se está utilizando ahora sea inespecífica. Los cebadores para amplificar (sustancias necesarias en la reacción en que se basa las PCR) son específicos para SARS-CoV-2 (el coronavirus que causa la enfermedad) y no para otros virus. Está demostrado en muchas publicaciones. Hay otros PCR generalistas para detectar más coronavirus, pero los que se usan ahora son altamente específicos".

No es cierto que las PCR den positivo a todo tipo de coronavirus y otras familias de virus

En ocasiones hemos oído a Prego decir que los test de PCR dan positivo a todo tipo de coronavirus y otras familias de virus. Tampoco es cierto.

"La PCR usa pequeños fragmentos de ADN que se unen a ADN complementario que diseñamos para la COVID-19 y son específicos para genes de SARS-CoV-2. El objetivo al que se une suele ser proteínas de la envoltura del virus, a dos o tres trozos del ADN del virus que son específicos. No está diseñado para unirse a ADN de otros virus", aclara Benedetta Bolognesi.

Es falso que las mascarillas provoquen muchas enfermedades (y la OMS no ha afirmado nada parecido)

Prego afirma que “el 5 de junio de 2020 la OMS describe uno por uno los efectos dañinos del uso de mascarillas a nivel poblacional en personas sanas”. Entre ellos, cita “enfermedades respiratorias, alto riesgo de autocontaminación, proliferación de microorganismos, neumonías, infecciones de vías respiratorias altas y vías respiratorias bajas por el uso de mascarillas”. 

Este es el documento publicado por la OMS el 5 de junio. En él, el organismo da recomendaciones sobre el uso de mascarillas en el contexto de la COVID-19. Entre los posibles riesgos de utilizarlas, no cita ni las enfermedades respiratorias, ni las neumonías ni las infecciones de vías respiratorias. 

Sobre este tema, Prego ha compartido un estudio que circula con el titular 'ESTUDIO: El uso de mascarillas a largo plazo genera microbios que se infiltran en los pulmones y contribuyen al cáncer de pulmón en estadio avanzado. Pero es un bulo: el estudio no está relacionado con las mascarillas.

El estudio en cuestión fue publicado en noviembre de 2020 en la revista Cancer Discovery pero no habla de mascarillas. Según el artículo científico, el enriquecimiento de los pulmones con microbios comensales orales se asoció con una enfermedad de etapa avanzada, peor pronóstico y progresión del tumor en pacientes con cáncer de pulmón. Es decir, que la presencia de algunos microbios en los pulmones se correlaciona con una peor progresión del cáncer de pulmón. Pero este estudio no tiene relación con las mascarillas. De hecho, esa palabra ni aparece en el artículo. El estudio se hizo entre marzo de 2013 y octubre de 2018 en personas con cáncer de pulmón.

Es falso que los asintomáticos no puedan contagiar el coronavirus 

En el vídeo Prego afirma que las personas asintomáticas “no son confirmados de enfermedad”, que "todas las medidas de distanciamiento social y de mascarillas están basadas en los asintomáticos" y que con haber confinado solo a los que tenían síntomas hubiera sido suficiente.

Es falso que las personas asintomáticas no puedan padecer la COVID-19 y que no puedan contagiar, tal y como ha defendido Prego en varias ocasiones y os hemos desmentido en Maldita.es.

"Los últimos estudios publicados indican que este virus replica bastante bien en las vías respiratorias altas, incluso antes de que aparezcan síntomas. Esto facilitaría la transmisión del virus en las 'famosas' gotículas que se expulsan al estornudar, toser, hablar, etc.", ha explicado a Maldita.es Sonia Zuñiga, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC) y cuya línea de investigación se centra en la bases moleculares de la patogénesis de coronavirus emergentes.

Para defender esta afirmación falsa, Prego usa un estudio publicado en la revista científica Nature para negar que los asintomáticos puedan transmitir la enfermedad. Pero es un bulo: el estudio no dice que los asintomáticos no transmiten el coronavirus y hay otros estudios que sí concluyen que estas personas pueden contagiar.

El coronavirus no es como la gripe

En varias ocasiones, sobre todo al principio de la pandemia, escuchamos a Prego decir que la COVID-19 era como la gripe, pero no es verdad. Aunque las dos son enfermedades respiratorias con un mecanismo similar de transmisión, en el mes de marzo ya os contábamos en este artículo de Maldita Ciencia que el coronavirus SARS-CoV-2 tiene más mortalidad y transmisibilidad que la gripe.

De hecho, aquí os contamos que, aunque los síntomas de la gripe pueden ser similares a los de la COVID-19, no ha alcanzado en la última década el nivel de mortalidad de esta nueva enfermedad. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Tedros Adhanom Ghebreyesusya explicó en marzo que "COVID-19 causa una enfermedad más grave que la gripe estacional".

En cuanto a la transmisibilidad, en el caso del nuevo coronavirus, se cree que el R0 es de entre 2 y 2,5 para el virus del COVID-19, más alto que para la gripe, según los últimos datos que ofrecía la OMS, el 17 de marzo. "Sin embargo, las estimaciones tanto para el virus COVID-19 como para el virus de la gripe son muy específicas en cuanto al contexto y al tiempo, lo que hace más difícil las comparaciones directas", advierte la OMS. El R0 aproximado de la gripe estacional y de la pandemia de gripe A en 2009 es de 1,5.

La población sana también debe tomar medidas de prevención para proteger a la más vulnerable

Prego ha repetido en ocasiones que las medidas de prevención como el aislamiento, la distancia social o las mascarillas deberían tomarlas solo la población vulnerable. No obstante, como ya explicamos en Maldita.es, los jóvenes y las personas sanas también deben aislarse para proteger a la población de riesgo.

"Lo más importante es que las personas se queden en casa porque pueden infectar a otras. Hay que favorecer el autoaislamiento. Si soy una persona sana el problema es que puedo contagiar a otras personas que sean grupos de riesgo, como pueden ser nuestros padres o abuelos", ha explicado a Maldita.es Julio Armas, médico de urgencias en el Hospital Universitario del Vinalopó (Alicante). 

Con estas medidas se busca aumentar la distancia social. Con la gripe A en 2009 y la gripe española en 1918 se consiguió de esta forma reducir los contactos.

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